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1 y 2: Dorotea y Luscinda

Presentación gráfica

Duración:
10/15 min
Agrupamiento:
Equipo IMAGINACIÓN

El equipo IMAGINACIÓN realiza en el aula la presentación de los personajes con ayuda del soporte gráfico que haya elaborado para ese fin.

Dorotea
Gustave Doré. Dorotea en Sierra Morena (1ª parte, cap. 28) (Dominio público)



Luscinda
Cecilio Plá. Revista Blanco y negro. 1905. Luscinda (Figuras quijotescas) (Dominio público)

Lectura y comentario

Duración:
30 min
Agrupamiento:
Cinco equipos. En conjunto.

Se realiza la lectura en el aula, coordinada por el equipo IMAGINACIÓN, y, seguidamente, el comentario con la guía del cuestionario y la asesoría de las personas que dirigen la sesión.

Lectura

La inteligente Dorotea (1ª parte, cap. 28 y ss.) es una mujer traicionada y abandonada que exige reparación, hasta que consigue, finalmente, que se reconozca su derecho:

"Si como estoy, señor, en tus brazos, estuviera entre los de un león fiero y el librarme dellos se me asegurara con que hiciera, o dijera, cosa que fuera en perjuicio de mi honestidad, así fuera posible hacella o decilla como es posible dejar de haber sido lo que fue. Así que, si tú tienes ceñido mi cuerpo con tus brazos, yo tengo atada mi alma con mis buenos deseos, que son tan diferentes de los tuyos como lo verás si con hacerme fuerza quisieres pasar adelante en ellos. Tu vasalla soy, pero no tu esclava; ni tiene ni debe tener imperio la nobleza de tu sangre para deshonrar y tener en poco la humildad de la mía; y en tanto me estimo yo, villana y labradora, como tú, señor y caballero. Conmigo no han de ser de ningún efecto tus fuerzas, ni han de tener valor tus riquezas, ni tus palabras han de poder engañarme, ni tus suspiros y lágrimas enternecerme. Si alguna de todas estas cosas que he dicho viera yo en el que mis padres me dieran por esposo, a su voluntad se ajustara la mía, y mi voluntad de la suya no saliera; de modo que, como quedara con honra, aunque quedara sin gusto, de grado te entregara lo que tú, señor, ahora con tanta fuerza procuras. Todo esto he dicho porque no es pensar que de mí alcance cosa alguna el que no fuere mi ligítimo esposo. Si no reparas más que en eso, bellísima Dorotea -(que éste es el nombre desta desdichada), dijo el desleal caballero-, ves: aquí te doy la mano de serlo tuyo, y sean testigos desta verdad los cielos, a quien ninguna cosa se asconde, y esta imagen de Nuestra Señora que aquí tienes" (cap. 28).

Dorotea se convierte en personaje central de la Primera parte de la novela, desde el cap. 28 al 47, cuando combina su estrategia para capturar al noble/innoble Fernando con la diversión de seguir el juego de la locura de Don Quijote, haciéndose pasar por princesa de un reino fantástico que necesita del caballero andante para librarse de un gigante.

Su historia se cruza con la de Luscinda, enamorada de Cardenio (1ª parte, cap. 24), ambos de familia noble, a causa del mismo Fernando, hijo segundo del duque a quien todos debían obedecer como vasallos en la sociedad del Antiguo Régimen, si querían prosperar o mantener la posición heredada. El padre de Luscinda utiliza a su hija como un medio para ganar prestigio y, contra la voluntad de los enamorados, se la ofrece como esposa. La reacción de Luscinda no es la entrega pasiva a las circunstancias, sino un movimiento táctico que proyecta la vergüenza recibida sobre el acosador, para que no recaiga sobre ella, obligada a aceptar por la honra patriarcal:

"Llegué en dos días y medio donde quería, y, en entrando por la ciudad, pregunté por la casa de los padres de Luscinda, y al primero a quien hice la pregunta me respondió más de lo que yo quisiera oír. Díjome la casa y todo lo que había sucedido en el desposorio de su hija, cosa tan pública en la ciudad, que se hace en corrillos para contarla por toda ella. Díjome que la noche que don Fernando se desposó con Luscinda, después de haber ella dado el sí de ser su esposa, le había tomado un recio desmayo, y que, llegando su esposo a desabrocharle el pecho para que le diese el aire, le halló un papel escrito de la misma letra de Luscinda, en que decía y declaraba que ella no podía ser esposa de don Fernando, porque lo era de Cardenio, que, a lo que el hombre me dijo, era un caballero muy principal de la mesma ciudad; y que si había dado el sí a don Fernando, fue por no salir de la obediencia de sus padres. En resolución, tales razones dijo que contenía el papel, que daba a entender que ella había tenido intención de matarse en acabándose de desposar, y daba allí las razones por que se había quitado la vida. Todo lo cual dicen que confirmó una daga que le hallaron no sé en qué parte de sus vestidos. Todo lo cual visto por don Fernando, pareciéndole que Luscinda le había burlado y escarnecido y tenido en poco, arremetió a ella, antes que de su desmayo volviese, y con la misma daga que le hallaron la quiso dar de puñaladas; y lo hiciera si sus padres y los que se hallaron presentes no se lo estorbaran. Dijeron más: que luego se ausentó don Fernando, y que Luscinda no había vuelto de su parasismo hasta otro día, que contó a sus padres cómo ella era verdadera esposa de aquel Cardenio que he dicho".

Ahora bien, quien explica los movimientos de los demás personajes en el tablero del mundo feudal es, precisamente, Dorotea, la mujer empoderada que ha salido de él, como Don Quijote, para recuperar el control de su vida y ganar la partida:

"Esto que supe puso en bando mis esperanzas, y tuve por mejor no haber hallado a don Fernando, que no hallarle casado, pareciéndome que aún no estaba del todo cerrada la puerta a mi remedio, dándome yo a entender que podría ser que el cielo hubiese puesto aquel impedimento en el segundo matrimonio, por atraerle a conocer lo que al primero debía, y a caer en la cuenta de que era cristiano y que estaba más obligado a su alma que a los respetos humanos. Todas estas cosas revolvía en mi fantasía, y me consolaba sin tener consuelo, fingiendo unas esperanzas largas y desmayadas, para entretener la vida, que ya aborrezco".

Fernando representa en la novela el símbolo de la amenaza feudal, dentro de un mundo realista donde los valores están en conflicto: la riqueza y el honor ganados por el esfuerzo y los méritos se oponen al poder detentado con demérito por herencia estamental. Además, en el mundo de la ficción se pone de manifiesto la injusticia sufrida por ambas mujeres bajo el poder patriarcal. Todos los hechos narrados se han medido para hacer posible y verosímil el triunfo de Dorotea y, subsecuentemente, el de Luscinda. La novela transforma la venta del camino donde acaban todos reunidos, no en castillo de un libro de caballerías, sino en el "cielo, donde se rematan y tienen fin todas las desventuras de la tierra" (1ª parte, cap. 36). 

Así pues, el autor se envuelve con la capa de la religión para hacer justicia en el mundo fingido. Sin embargo, en la Segunda parte de la novela, los agravios sufridos por otra mujer se resuelven de distinta manera.

Comentario

1. ¿En qué se asemejan las historias de Dorotea y del propio Don Quijote? ¿Dónde se encuentran sus caminos?

2. ¿Qué "armas" utiliza Dorotea para salirse con la suya y vencer al personaje más poderoso (en cuanto al estatus social) de la Primera parte del Quijote: don Fernando?

3. ¿En qué se diferencian Dorotea y Luscinda, aunque ambas se arriesgan para conseguir ser libres? ¿Cuál es la actitud de Luscinda hasta que se encuentra delante de Cardenio?