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La representación de las mujeres en el Quijote: visiones críticas.

Otra visión sobre las mujeres del Quijote.

Duración:
20 min
Agrupamiento:
Cinco equipos. En conjunto.

Ana Azanza Elío, "Figuras femeninas del Quijote", El Búho, 5. 

Lee el texto con atención y, después, responde a estas sencillas preguntas:

  1. Teniendo en cuenta el estudio que ya has realizado, ¿en qué aspectos estás de acuerdo o en desacuerdo con el artículo? 
  2. ¿Qué enunciados harías tuyos? 
  3. ¿Cómo completarías, matizarías o corregirías sus afirmaciones?
Cruce de perspectivas
Toni Madrid. Cruce de perspectivas (CC BY-NC-SA)

1. Mujeres objeto.

"Resulta muy difícil encontrar en Cervantes reivindicaciones feministas de ninguna especie. Las mujeres del Quijote tienen un papel bastante convencional, son casi siempre introducidas, en la mayoría de los casos, por cuestiones amorosas. O bien son hijas de padres cuya preocupación es casarlas adecuadamente o amadas por hombres cuyo único objetivo es conseguirlas. Mujeres objeto de deseo, un lugar nada brillante si leemos la novela desde el punto de vista de la acción y la trama". 

2. Mujeres que no dialogan entre ellas.

"Tampoco protagonizan en general diálogos de interés que estén a la altura de los más sabrosos entre don Quijote y Sancho. No obstante la presencia de la mujer late escondida en cada línea del Quijote. Se trata de un puesto que seguramente no agradará a las feministas actuales, yo misma como mujer del año 2005 tampoco lo envidio. Comprendo la función que Cervantes le asigna que no podía salirse de los usos y costumbres de la época, es decir, la mujer siempre aparece sometida a una autoridad, fuera padre, marido o una regla religiosa (...)".

3. Belleza y castidad.

"También encontramos con frecuencia en la presentación de las féminas que el principal atributo alabado y encarecido es la belleza física. Belleza y castidad, expresada con frecuencia como honradez, parecen ser las virtudes fundamentales requeridas en las mujeres, por supuesto que al varón no se le exige ni una cosa ni otra. En ningún caso se presentan personajes masculinos alabando su belleza o su castidad, estas cualidades son totalmente prescindibles. 

Destaca asimismo la piedad o fervor religioso de las mujeres que salen al paso del caballero manchego, las damas que van con el vizcaíno, ante el peligro van “encomendándose a los santos todos”, el ama y la sobrina en su afán por destruir “los descomulgados libros de caballerías” (I, 126-7), de paso señalo que la idea de la quema es de la sobrina".

4. Dulcinea.

En cuanto a Dulcinea, Ana Azanza sigue la línea crítica de María Zambrano ("Lo que sucedió a Cervantes: Dulcinea", 1955; en España, sueño y verdad, 1965) sobre la abstracción de su personalidad real, como un mero motor de la acción masculina:

"En un primer momento no pensaba incluirla en el historial de mujeres quijotescas pues Dulcinea más parece un sueño que un ser humano. Dulcinea es el motor escondido de la novela, el impulso que origina todas las peripecias. Por ello no estoy de acuerdo en aquello de que Don Quijote necesita a Dulcinea como necesita a Rocinante, los necesita a ambos pero no de la misma forma, Dulcinea es producto de su imaginación, Rocinante es una cabalgadura real, tomando la palabra “real” en el sentido en que son reales las peripecias de don Quijote". 

Ana Azanza incide en un aspecto que continúa estando vigente en las narraciones escritas para hombres, aunque Cervantes se burla ostensiblemente del enredo mental del personaje, entre la abstracción idealizadora y la pasión bruscamente carnal:

"Algunos autores como Eisenberg subrayan el carácter humorístico, ridículo y hasta lascivo incluso de todas las imaginaciones de don Quijote con respecto a las mujeres, empezando por Dulcinea. (...) Aldonza carece de ambas [belleza y honestidad] en la realidad, su virtud se pone en duda desde el soneto introductorio del caballero del Febo en el que se dice que sólo por don Quijote “ella es famosa, honesta y sabia”. El caballero en el párrafo antes citado alaba ridículamente lo que se ve y lo que no se ve de ella, le basta con pensar que es honesta. La compara en la segunda parte con dos mujeres que para los españoles del siglo de Oro habían sido un desastre: Elena cuyo adulterio provocó la guerra de Troya y la Cava por cuyo comportamiento los moros entraron en España. (...)

El caballero don Juan del capítulo LIX de la segunda parte, que ha leído la primera, hace una pregunta un tanto ofensiva para la fama de Dulcinea: si se había casado, si estaba parida o preñada. A lo que don Quijote responde que “se está entera pero en una soez labradora transformada". (...)

La mezcla de barro y sueño en que consiste Dulcinea la veo expresada con brillantez al principio del capítulo XXXI, I, cuando Don Qujote pregunta a Sancho sobre su pretendida entrevista con la amada: “- ¿Qué hacía aquella reina de la hermosura? A buen seguro que la hallaste ensartando perlas, o bordando alguna empresa con oro de cañutillo para este su cautivo caballero. -No la hallé –respondió Sancho- sino ahechando dos hanegas de trigo en un corral de su casa. -Pues haz cuenta –dijo don Quijote- que los granos de aquel trigo eran granos de perlas, tocados de sus manos. Y si miraste, amigo, el trigo ¿era candeal o trechel? -No era sino rubión –respondió Sancho”. (...)

Dulcinea esta tanto más divinizada cuanto menos la ha visto don Quijote tal como la pinta en su imaginación (...)".

5. Marcela.

"Me parece que no hay en la novela un parlamento tan razonado como el de Marcela, tan fácil de entender y tan difícil de aceptar por los usos sociales de entonces. Es de una lógica aplastante, por su belleza no está obligada a seguir los deseos de los demás, sin embargo en su misma coherencia resulta desusado, fuera del comportamiento común del resto de las mujeres que salen en la novela. A este personaje no le cuadran ninguno de los comentarios molestos sobre la condición femenina (caprichosa, voluble, imprevisible, sólo preocupada por su belleza, antojadiza y desatinada) que he reseñado en la introducción de este trabajo (...)".

6. Dorotea.   

"Don Fernando es el personaje masculino de la novela más parecido a[l] don Juan [mítico]: desde una perspectiva actual resulta difícil aceptar el desembrollo de los amores cruzados entre Luscinda, don Fernando y Dorotea, sólo justificable por el superior estatus social de don Fernando y porque al encontrarse Luscinda y Cardenio no le queda otra salida más que admitir su traición y volver con aquella a la que había prometido casarse. Dorotea es menos independiente que Marcela". 

Conclusión.

"Además de las mujeres nombradas hay otras en la novela que destacan por su hermosura y discreción, que si físicamente deslumbran no lo hacen menos por sus virtudes, por ejemplo Zoraida, Ana Félix la morisca hija de Ricote que se atreve a volver a España disfrazada de arráez, Claudia Jerónima protagonista de una historia de celos (II, 484) que llega a matar a Vicente Torrellas porque ha oído que se casa con otra, y que termina yéndose a un monasterio “en el cual pensaba acabar la vida de otro mejor esposo y más eterno acompañada”, Luscinda, la joven Clara, hija del oidor y sobrina del cautivo, las zagalas con las que se encuentran de vuelta a la aldea, el ama y la sobrina, las damas de Barcelona “de gusto pícaro y burlescas” que preguntan a la cabeza encantada “¿Qué haré yo para ser muy hermosa? Y escuchan “sé muy honesta”. Por corto que sea su papel en el conjunto de la novela las mujeres del Quijote muestran tener personalidad, seguridad en lo que dicen y hacen. Más allá de su condición social como mujeres luchan por conseguir sus objetivos amorosos, como Zoraida y Dorotea, o por conservar su independencia en lo que destaca Marcela. Con respecto a la locura de don Quijote las hay burlonas como la duquesa o las mozas de la venta en la Segunda parte, las hay totalmente opuestas como el ama y la sobrina, y otras, las menos que piden ayuda al caballero, como doña Rodríguez o la ventera cuando atacan a su marido.

En el caso de las mujeres como en el de los demás, creo que Cervantes muestra ternura y misericordia por sus personajes, inspirados por otra parte en la gente más vulgar: venteros, labradoras, barberos, muleros, pastores, mozas de partido". 

El test de Bechdel

Duración:
40 min
Agrupamiento:
Cinco equipos. En conjunto.

Alice Bechdel es una autora de cómics que adopta una perspectiva crítica sobre los tópicos de la cultura y la sociedad contemporánea. Una de sus viñetas más famosas es la que dedica a analizar el modo en que las narrativas audiovisuales representan a las mujeres: ¿se relacionan entre ellas? ¿Comparten otros intereses, aparte de "los hombres"?

El feminismo ha extraído de ese cómic un test que se aplica a cualquier relato donde aparecen mujeres.

Traducción del texto. "Reglas" que propone.

  • ¿Quieres ver una película y comer palomitas?
  • Bueno, no sé... Tengo una regla, ¿sabes? Solo voy a una película si satisface tres requerimientos básicos:

1) Aparecen al menos dos personajes femeninos.

2) Se hablan una a la otra en algún momento.

3) Esta conversación trata de algo distinto a un hombre.

  • Bastante estricta, pero una buena idea.
  • No me digas. La última película que pude ver fue Alien (1979): las dos mujeres que aparecían hablaban una con la otra sobre el monstruo.
  • ¿Quieres ir a mi casa para hacer palomitas?
  • Ahora sí que conectamos.

Aplicamos el test.

1. Aplica el test de Bechdel a los episodios protagonizados por mujeres en el Quijote que hemos señalado a lo largo del proyecto. ¿Hay alguno o algunos en que las mujeres protagonistas entablen relaciones de amistad, dialoguen entre ellas y sobre ellas u otras féminas, no sobre hombres?

2. Escoge cualquier película o serie de moda que hayas visto hace poco, sin pensar primero en quiénes son sus protagonistas. ¿Cumple esas condiciones mínimas, con el fin de representar de forma auténtica y autónonoma la vida de las mujeres?

3. En cuanto a los videojuegos, busca con tu grupo aunque sea uno solo que represente a las mujeres con suficiente autenticidad, de acuerdo con la filosofía del test.

De acuerdo, pero explica por qué desearía jugarlo la protagonista del cómic de Bechdel.

Creación en grupo: un diálogo entre mujeres sobre sí mismas.

El test es muy simple, pero sirve de excusa para reflexionar. Plantéalo desde otro punto de vista: ¿cómo hablan las mujeres sobre sí mismas, sin caer en estereotipos masculinos? 

  • Crea y escribe un diálogo entre dos amigas de vuestra edad que trate acerca de sus preocupaciones y esperanzas de forma empática y comprensiva; es decir, sobre la base de sus propias palabras y experiencias, sus deseos explícitos (no deducidos o supuestos) y su proyecto de vida.
  • Inevitablemente, habrá que tener en cuenta en la conversación a otras amigas como socias y colaboradoras, no como enemigas a las que denigrar o con las que pelearse. Si no ha sido así, corrígelo para que sea.